“Greenpeace a Lleida” i “Carta a Greenpeace”

Abril 18, 2009 by

Greenpeace a Lleida

ANNA ROSA MARTÍNEZ – Delegada de Greenpeace Catalunya

Des de Greenpeace hem de denunciar que a la Universitat de Lleida se´ns ha conculcat el nostre dret a la llibertat d´expressió i el dret dels seus alumnes i professionals a la llibertat d´accés i discussió sobre coneixements. En el marc d´unes setmanes d´activitats i protestes sobre els transgènics, Greenpeace ha muntat aquest matí a partir de voltants de les dotze una taula informativa davant de l´Escola Superior d´Enginyeria Agrària de la Universitat de Lleida, amb un permís de l´Ajuntament per establirnos a la via pública. Des de gerència se´ns ha informat que si a dos quarts de quatre no desfèiem la taula informativa, s´avisaria al servei de seguretat privada de la universitat. En l´àmbit dels transgènics, Greenpeace es fa ressò d´un debat que acaba de provocar que a Alemanya es decreti una moratòria oficial, per raons científiques, sobre el blat de moro transgènic MON 810. Caldria aclarir si l´expulsió de Greenpeace es deu a la voluntat d´un acadèmic en particular o si la Universitat de Lleida ha renunciat a ser un centre d´universalitat.

Carta al Director apareguda el 17.04.2009 a La Vanguardia

Pots consultar-la a: http://www.lavanguardia.es/lv24h/20090417/53683478265.html

Aquesta Carta ha obtingut resposta:

Carta a Greenpeace

JOAN VIÑAS – Rector de la Universitat de Lleida Lleida

He llegit amb sorpresa la carta d´Ana Rosa Martínez a aquest diari, del dia 17 d´abril, i em sento obligat a escriure la carta oberta següent:

Greenpeace va instal · lar, sense autorització de la Universitat de Lleida (UdL), un campament i taules informatives al campus de l´Escola Tècnica Superior d´Enginyeria Agrària (Etsea). Van mostrar una autorització de l´Ajuntament per ocupar dos metres al nostre campus. Vam preguntar a l´Ajuntament per aquest fet; la regidora ens va contestar que era una errada administrativa, que ja se´ls havia comunicat a vostès.

Les autoritats de l´Etsea, no obstant això, els van deixar instal · lar-s´hi. Això sí, se´ls va dir que acabessin a les 15.30 hores. Vostès no en van fer cas i van marxar més tard.

Reitero públicament, com hem demostrat en nombroses ocasions, que la UdL té sempre les seves portes obertes a les organitzacions socials. Ara bé, per al normal i bon funcionament de qualsevol institució, és del tot necessari seguir les normes establertes o viuríem en un caos que faria inviable la convivència pacífica. Ens sap greu aquesta decisió unilateral dels responsables de Greenpaece de no dirigir-se als dirigents del campus per demanar l´autorització pertinent, causant un problema i una confrontació no volguda per nosaltres.

Per part meva, dono per tancat aquest assumpte. Evidentment, ens agradaria una rectificació de les seves declaracions.

Carta al Director apareguda el 18.04.2009 a La Vanguardia

Pots consultar-la a:http://www.lavanguardia.es/premium/publica/publica?COMPID=53685091419&ID_PAGINA=22919&ID_FORMATO=9

“Formar intelectuales, no sólo profesionales”, Antonio Alvar Ezquerra

Abril 17, 2009 by

Formar intelectuales, no sólo profesionales

Europa decidió hace unos años crear un Espacio Europeo de Educación Superior (EEES) para que estudiantes y profesores pudieran moverse con más facilidad y para que los empleadores comprendieran mejor el nivel de conocimientos y capacidades de los aspirantes a cualquier puesto de trabajo. Para ello, todas las enseñanzas universitarias se articularían en tres niveles (Grado, Máster y Doctorado), la unidad de referencia sería el crédito ECTS (con el que se miden no solo las horas de enseñanza presencial de los alumnos sino también las de trabajo personal) y los gobiernos de los estados deberían comprometerse económicamente en la mejora de la enseñanza universitaria.

Esos tres compromisos parecían sensatos y fáciles de cumplir.No ha resultado así. Las licenciaturas tradicionales quedan suprimidas a cambio de unos Grados seguidos de unos Másteres, cuya duración respectiva se dejó a decisión de cada país; las divergencias han resultado, como era de suponer, importantes. España optó por Grados de 4 años de duración (240 créditos ECTS) y Másteres de 1 año ó 2 (60 ó 120 créditos ECTS; en la práctica, la inmensa mayoría son de 1 año), mientras que otros países de nuestro entorno han optado por un esquema de 3+2. ¿Cómo se van a resolver esas divergencias para garantizar la movilidad? Entre nosotros, la situación se agrava aún más pues el sistema autonómico -en el que la enseñanza universitaria está transferida desde el Estado central y cada Autonomía actúa con criterios propios- eleva a condición caricaturesca este problema. Sorprendentemente, algunas titulaciones, como Medicina, Farmacia, Arquitectura, quizás las Ingenierías, dispondrán de «directrices propias», es decir, no tendrán que someterse a los mismos condicionantes que las demás; se diría que para las autoridades europeas hay titulaciones de primera, con las que no conviene jugar, y titulaciones de segunda, con las que son legítimos los experimentos.

Además, tras años perdidos por inoperancia de las autoridades educativas en los inicios del proceso, en la anterior legislatura los nuevos gobernantes decidieron abordar la cuestión con mucho voluntarismo y pocas ideas claras. El resultado fue que fracasó estrepitosamente un primer intento de definir los Grados pero, al mismo tiempo, se dio vía libre -de manera deliciosamente surrealista- a la implantación de los Másteres, formalmente diseñados para unos alumnos que aún tardarían cuatro o cinco años en llegar.La casa se comenzó a construir por el tejado. Tras un giro de 180º en la política del gobierno, y con el aplauso de los rectores, se inició una nueva andadura que parece ser, ahora sí y tras muchas energías desperdiciadas y muchas frustraciones en la comunidad universitaria, la definitiva.

Article publicat a El Mundo el 17 04.2009

Antonio Alvar Ezquerra es catedrático de Filología Clásica de la Universidad de Alcalá de Henares.

podeu consultar-lo a: http://www.elmundo.es/opinion/tribuna-libre/2009/04/2630958.html

A estas alturas, los problemas de aplicación práctica del nuevo sistema de transmisión del conocimiento (inadecuación de los espacios docentes a las nuevas necesidades, escasez de bibliotecas y nuevas tecnologías, sobrecarga burocrática hasta límites inconcebibles de las tareas educativas, dificultades organizativas en facultades y centros, escasez de plantillas de profesores para atender las nuevas metodologías docentes, etcétera) son incontables y derivan en buena medida del incumplimiento por parte de los poderes públicos de uno de los acuerdos de Bolonia, el aumento de la financiación.Todo ha de hacerse a «coste cero», faltaría más. En otro orden de cosas, los acuerdos de Bolonia obviaron algunos aspectos sustanciales de lo que es una tarea indisociable de la Universidad, a saber, la investigación. Habida cuenta del escaso interés que la educación, merece a las autoridades europeas, esa omisión no parece del todo inocua. Se diría que Europa considera que la Universidad solo sirve para expedir títulos. El hecho es que esta reforma tiene una obsesión preocupante por uniformizar y burocratizar cualquier tarea docente, con lo que se consumen las energías de los profesores en reuniones infinitas e interminables y rellenando papeles y formularios que nadie lee y cuya utilidad a nadie convence.Todo eso va en detrimento de la actividad investigadora pues solo parece interesar ahora lo que pueda tener una inmediata aplicación práctica en el mercado laboral, como si esa fuera la única demanda social que se hace de la Universidad, como si la creación de conocimiento ya no tuviera valor por sí mismo.El énfasis que ahora se pone en lograr habilidades, destrezas, competencias (es el léxico de la nueva religión pedagógica), no tanto en adquirir conocimientos -que en buena medida debería generar la propia institución universitaria- resulta cansino.¿Alguien cree que vamos a formar mejores abogados si enseñamos a los estudiantes a ponerse la toga ya desde la Universidad, en lugar de fomentar en ellos el conocimiento, la comprensión y finalmente el aprendizaje del sistema legislativo que estará en la base de su actividad profesional? ¿Alguien cree, además, que puede existir una docencia universitaria de calidad que no esté estrechamente ligada a la investigación? Mal camino iniciamos si nos dejamos convencer de que la misión fundamental de la Universidad es formar profesionales y no intelectuales, capaces de resolver, desde el conocimiento, los problemas que le plantee la sociedad a la que van a servir.

“Cara y cruz del proceso de Bolonia”, Ignacio Sotelo

Abril 16, 2009 by

Cara y cruz del proceso de Bolonia

IGNACIO SOTELO 16/04/2009

He criticado el llamado proceso de Bolonia en sus distintas fases, pero hoy tengo que reconocer que tal vez no haya otro remedio que admitirlo como mal menor. Y no porque los argumentos que aducía en el pasado no me sigan pareciendo válidos, sino porque ante la situación calamitosa en que se encuentra la Universidad, degradarla a mera escuela profesional tal vez sea la única manera de salir del atolladero.

Importa recalcar en primer lugar que el proceso es una iniciativa de los Gobiernos, no de las universidades. Se inició en una reunión de los ministros de Educación de Francia, Alemania, Italia y Reino Unido, convocados en París en mayo de 1998 para conmemorar el 800 aniversario de la fundación de La Sorbona. En la declaración común se insiste en que es preciso recuperar tanto la movilidad medieval de maestros y estudiantes como el carácter profesional de la enseñanza. En efecto, la Universidad empezó siendo una institución eclesiástica que proporcionaba los conocimientos requeridos para ocupar un puesto en la primera burocracia de Europa, la de la Iglesia. Y hasta hoy, preparar los profesionales que demanda la sociedad ha sido la función prioritaria de la Universidad.

El proceso de Bolonia pretende reanudar, por un lado, la antigua movilidad de profesores y alumnos, creando un “espacio europeo de educación superior” y, por otro, volver a centrar la enseñanza en su función específica de preparar profesionales. Este objetivo conlleva, por un lado, ampliar y diversificar las profesiones que se cursen en la Universidad y, por otro, adaptar la enseñanza a que los egresados salgan en condiciones de ocupar el puesto de trabajo que les ofrezcan.

La categoría central del nuevo modelo de Universidad es la misma que se predica para el mercado de trabajo, “flexibilidad”, ya sea en la admisión de alumnos de distintas procedencias, o bien para cambiar de titulación, seguir más de una a la vez o trasladarse de una universidad a otra. Facilitar la flexibilidad que el mercado de trabajo requiere exige un sistema de créditos que al principio sirvió para simplificar el reconocimiento de los estudios previos, pero que ahora también amalgama contenidos y formas didácticas, y por problemático que pueda ser en cada caso concreto, aporta la enorme ventaja de librarnos de una enseñanza reducida a la lección magistral.

El mayor aporte es la propuesta de que el estudiante pase el mayor tiempo posible, por lo menos un semestre, en una universidad extranjera. No sólo es la manera más adecuada de cumplir con el propósito de que el alumno domine dos lenguas europeas, además de la propia, sino que nada forma tanto la personalidad como salir del ambiente familiar, y en tiempos en que resurge el nacionalis-mo, de las fronteras nacionales. Ha dado magníficos frutos la movilidad que los programas Erasmo y Sócrates brindan al estudiantado, y se nota que el profesorado apenas haya hecho uso de esta posibilidad.

Una buena parte de la crítica al proceso de Bolonia parece bien fundada, pero ¿resulta también oportuna? Me ha empujado a una respuesta negativa el hecho de que los Gobiernos hayan dejado fuera a las universidades, convencidos, como he terminado por estarlo también yo, de que desde dentro y por su propia iniciativa son irreformables.

Las universidades en general quieren continuar como están, y lo único que demandan es más dinero. Los profesores dando la horita de clase -cada vez algunas menos, sobre todo en las licenciaturas en las que escasea el alumnado- y con tiempo libre para dedicarse a lo que gusten -algunos, también hay que decirlo, lo aprovechan para investigar o para escribir libros, pero ello en nada contribuye a mejorar su posición en la universidad- quejándose todos del nivel bajísimo y enorme desinterés del alumnado, a los que conviene aprobar, aunque su rendimiento sea nulo, para no tener líos. Los estudiantes, por su parte, temen cualquier cambio que les saque del actual letargo y les obligue a esforzarse un poco más para sacar el título. A grupos muy minoritarios el carácter netamente capitalista de la reforma les da incluso cierta cobertura ideológica.

Cierto que otros universitarios europeos habíamos soñado -y algunos hasta hoy- con una reforma drástica de la Universidad que la acercara a los ideales que proclamábamos. Ha pasado inadvertido que fue también en Bolonia, al conmemorar los 900 años de la fundación de la universidad más antigua de Europa, donde en septiembre de 1988 los rectores y presidentes de las más importantes universidades europeas firmaron La Carta Magna de las Universidades, en la que se concibe la institución como centro del desarrollo cultural -mantiene la tradición del humanismo europeo- y del científico y técnico -las dos grandes contribuciones de Europa al mundo-, a la vez que despliega su actividad en la unidad de la enseñanza y la investigación, sin la menor intromisión del Estado, que se compromete a respetar su autonomía.

Es la Universidad que ya realizaron Reino Unido y Alemania, en cada país con sus peculiaridades propias. En el modelo británico se trataba de educar en el cultivo de las ciencias a una élite que se distinguiera por su capacidad de liderazgo tanto en la empresa como en la administración del Imperio. En la universidad alemana el empeño era también educar a una élite de científicos, convencidos de que los que no continuasen en la investigación con esta preparación serían magníficos profesionales. Ambos modelos coincidían en que la tarea de la Universidad era educar a élites que ya lo eran por nacimiento o inserción social.

Este modelo naufraga en los años sesenta y setenta del siglo pasado, cuando las universidades tuvieron que abrir sus puertas a todas las clases sociales. Con la masificación de las aulas y los niveles culturales de los recién llegados, era por completo inviable la Universidad basada en la unidad de la enseñanza y la investigación. Quisimos conservar el modelo elitista, a la vez que democratizar sus estructuras. El ideal de una Universidad de excelencia y democratizada -una especie de cuadratura del círculo- se ha revelado 20 años después una ilusión sin el menor fundamento.

La universidad española del XIX y XX se inspira en el modelo napoleónico, que se circunscribe a preparar a los funcionarios que precise el Estado. Nuestras universidades, a las que tenían acceso sólo unas muy endebles clases medias, no han sido más que escuelas preparatorias en las que se aprendía a memorizar los temas que luego se recitan en las oposiciones. Pocas eran las posibilidades profesionales para el egresado que no conseguía entrar en el Estado.

A partir de los años ochenta, la universidad española también se ha democratizado con una masa estudiantil procedente de clases sociales que antes no podían llegar a la Universidad. Por mucho que el número de funcionarios se hayan multiplicado en municipios, autonomías y Estado central, lo dramático de la situación consiste en que la inmensa mayoría del estudiantado ya no puede aspirar a que lo emplee el Estado. La mayor oferta de puestos de trabajo proviene de la empresa privada, pero la Universidad sigue preparando para responder al temario de una oposición y se resiste a acoplarse a las demandas de las empresas.

Article publicat a El País el 16.04.2009

Podeu consultar-lo a:
http://www.elpais.com/articulo/opinion/Cara/cruz/proceso/Bolonia/elpepiopi/20090416elpepiopi_4/Tes

Ignacio Sotelo es catedrático excedente de Sociología.

“Así son los jóvenes que reciben a Gabilondo como una victoria: «Estudiantes 1 – Garmendia 0»”, Alfonso Mateos Cadenas

Abril 15, 2009 by
RADIOGRAFÍA
Así son los jóvenes que reciben a Gabilondo como una victoria: «Estudiantes 1 – Garmendia 0»
EL MOVIMIENTO ESTUDIANTIL ANTI BOLONIA ES ESENCIALMENTE ASAMBLEARIO. AUNQUE NO FALTAN ASOCIACIONES Y SINDICATOS, SUS MIENBROS SE DILUYEN EN EL GRUPO. LA AMALGAMA IDEOLÓGICA ES MUY AMPLIA, UNIÉNDOSE DESDE INDEPENDENTISTAS HASTA ANTICAPITALISTAS
ALFONSO MATEOS CADENAS
José Luis Rodríguez Zapatero lo llamó rectificación, los anti Bolonia, triunfo. El regreso de Universidades al Ministerio de Educación ha sido celebrado por los opositores a Bolonia como un tanto a su favor: «Estudiantes 1 – Garmendia 0», afirman.Y van más allá al asegurar que «la política universitaria pasa de estar comandada por una empresaria a ser dirigida por un catedrático de Metafísica». Ángel Gabilondo, como rector de la Universidad Autónoma de Madrid, conoce (o debería) muy bien a los anti Bolonia.

CAMPUS ha intentado dibujar una radiografía de estos grupos, marcados por la heterogenedidad y con una única pauta común: la lucha contra la mercantilización de la educación.

«Seremos de todo menos cuatro locos antisistema». Con esta afirmación de la Comisión de Prensa de las Asambleas de la Universidad de Valencia se ejemplifica el hartazgo de los grupos anti Bolonia ante la imagen de jóvenes violentos no dialogantes que se les ha echado encima. «Hay una mayoría de estudiantes contraria a esta reforma en el Claustro y en el Consejo de Gobierno», recalcan, algo que se ha generalizado en muchas universidades.

Lo cierto es que estos grupos, herederos en espíritu y en forma de aquellas asambleas que protestaron contra el Informe Bricall (curso 1999-2000) y contra la LOU (2001-2002), han conseguido levantarse con más fuerza y mejor organización. Al menos, ahora han sido capaces de entrar en los órganos de gobierno y representación de las universidades, lo que les ha permitido forzar debates en los que los propios rectores han tenido que votar si paralizaban la adaptación de sus centros al EEES.

En prácticamente todas las universidades españolas hay presencia de grupos que se oponen a Bolonia. La mayoría de ellos se canaliza en asambleas de facultades. En estos espacios de debate interviene libre e individualmente cualquiera que esté interesado. Hay miembros de asociaciones y sindicatos, pero participan a título individual. Es decir, calificar ideológicamente estos espacios resulta prácticamente imposible.

Todas las asambleas con las que se ha puesto en contacto CAMPUS -más de 60- niegan mayor ideología que la oposición a la mercantilización de la Universidad y la defensa de la educación pública. Otra cosa son las asociaciones y sindicatos, la mayoría de los cuales participa, a través de sus miembros, en las asambleas. La amalgama de movimientos es amplia. Términos como «izquierdas» y «alternativo» son habituales y todos ellos mantienen como base la defensa de lo público. En algunos casos, se suman otras líneas como en el Sindicat d’Estudiants dels Paï-sos Catalans. Presente en Cataluña y con ramificaciones en Valencia y Baleares, se declaran independentistas.

Otro ejemplo es el del Bloc d’Estudiants Agermanats, cuyo coordinador general, Lluís Hurtado i Gil, define como «nacionalista valenciano y de izquierdas», algo que traduce al ámbito estudiantil en «la defensa de los derechos y los intereses de los estudiantes, la formación del espíritu crítico social y del espíritu crítico nacional». Al tiempo, hay otras organizaciones, como la Asociación de Estudiantes de Izquierdas por Otra Universidad, de Murcia, cuyos miembros dicen enmarcarse «dentro de la izquierda alternativa» y buscar «la defensa de la Universidad pública, accesible para todos e implicada con la sociedad».

Quizá las palabras de Aleix Porta, miembro de la Asociación de Estudiantes Progresistas y claustral de la Universidad Pompeu Fabra, sirvan para aclarar el problema de definir ideológicamente estos movimientos: «La ideología de la asamblea es la del consenso y la de la variedad de sus integrantes. Si una asamblea que ha trabajado en contra de la aplicación de Bolonia un día vota que está a favor de dicha aplicación, será totalmente legítimo». Como explican desde la Universidad de Zaragoza, «uno de los puntos principales es que todos dejamos nuestras siglas al margen cuando entramos en la Asamblea».

La mayoría de estos grupos comenzaron a funcionar a principios del presente curso y han ido adquiriendo más fuerza a medida que las protestas y sus repercusiones han acaparado interés mediático. Las asociaciones y sindicatos comenzaron a informar sobre Bolonia en torno a 2004. Previamente, el debate se llamaba LOU, aunque ahora lo hilvanan en un mismo discurso.

Otro problema añadido al carácter asambleario de los anti Bolonia es el de la cuantificación. Al margen de las movilizaciones, el movimiento es muy irregular, pues los participantes en las asambleas varían por convocatoria. Si bien se han consolidado estos órganos en la mayoría de universidades españolas -sólo en la Complutense de Madrid se cuentan 11 asambleas de facultad-, el movimiento ha ido más allá en la coordinación celebrando dos encuentros nacionales en Valencia y Burgos, respectivamente. En el segundo, a mediados de marzo, estuvieron presentes hasta 127 delegados, con una media de tres representantes por asamblea de base.

Desde estos colectivos se ha actuado de distintas formas. Además de grupos especializados que han realizado un trabajo, en ocasiones ingente, de documentación y análisis, las fórmulas elegidas se han dirigido a conjugar el debate y la protesta. Así, han sido habituales las huelgas a la japonesa -durante el encierro del Rectorado de la Universidad de Barcelona los estudiantes preparaban sus exámenes- y los encierros informativos. Además, al margen de las manifestaciones, una de las estrategias más interesantes y novedosas ha sido la de llevar el debate a los órganos de Gobierno de las universidades. Todo esto ha ido concretándose en un mensaje cada vez más claro: debate y discusión con los estudiantes antes de transformar la universidad. Pues, en definitiva, aseguran ser los primeros interesados en que se cambie la Educación Superior española.

Si bien el grueso del movimiento anti Bolonia se aglutina en torno a las asambleas. Es necesario hacer un aparte para hablar del Sindicato de Estudiantes. Esta organización, único interlocutor reconocido hasta ahora por los órganos ministeriales, actúa de forma paralela a los asamblearios. De hecho, estos últimos se preocupan especialmente de diferenciarse de un sindicato que se define como «la organización de los estudiantes hijos de trabajadores y como organización de clase». Aseguran contar con 22.000 afiliados presentes en 14 universidades de toda España. Aún así, el movimiento No a Bolonia los mira con recelo.

Publicat a El Mundo del 15.04.2009

Pots consultar-lo a: http://www.elmundo.es/suplementos/campus/2009/547/1239746408.html

“Los profesores quieren referéndums propios y una moratoria en la implantación del EEES”, Alfonso Mateos Cadenas

Abril 15, 2009 by

Los profesores quieren referéndums propios y una moratoria en la implantación del EEES

No están solos. Los estudiantes universitarios que se oponen a Bolonia cuentan con un apoyo importante. Los PDI, o personal docente investigador, se están organizando para que su oposición a la implantación del Espacio Europeo de Educación Superior (EEES) no pase desapercibida. Conscientes de que la dispersión que ha primado hasta ahora les debilita, el próximo 25 de abril hay convocada una reunión en la que se pretende organizar un movimiento estatal.

«El objetivo es», según explica Carlos Fernández Liria, profesor de Filosofía de la Universidad Complutense, «redactar un manifiesto anti Bolonia y pedir una moratoria de un año al nuevo ministro». Antes de los acontecimientos del 18-M (polémico desalojo de los estudiantes que ocupaban el Rectorado de la Universidad de Barcelona), un grupo de docentes catalanes presentó un manifiesto que rápidamente recibió el apoyo de más de 700 firmas.

Al tiempo, otro manifiesto de apoyo a la huelga estatal del 12-M lanzado desde la Facultad de Filosofía de la UCM había obtenido un gran apoyo. Como explica Virginia Ferrer, profesora de Didáctica y Organización Universitaria de la Universidad de Barcelona, «se habla mucho de que todo este movimiento empezó con los estudiantes, pero había ya muchas voces críticas con el tema de la convergencia europea y la Universidad pública. Esas voces siempre han estado, pero con el ritmo universitario casi no había habido tiempo de ponerlas en común».

Sirva de ejemplo la iniciativa que han lanzado un grupo de 30 docentes de Sevilla. Pretenden encerrarse en el Rectorado para protestar por «la forma y el fondo» del EEES. Este viernes se reúnen con los alumnos para coordinar la acción que, a priori, tendrá lugar la noche del lunes 21 al martes 22 de abril.

Desde la Facultad de Filosofía de la UCM se ha lanzado una iniciativa que pretenden extender al resto de universidades: enviar una carta al rector de turno pidiendo la celebración de un referéndum entre el cuerpo docente. La razón, explica Fernández Liria, es que no se fían de que un manifiesto firmado por un alto número de profesores tenga peso alguno en la mesa del nuevo ministro de Educación. «Si, además del manifiesto, los rectores llegan con unas votaciones en las que se pida la paralización de Bolonia, sería más difícil ignorarlo». Pero.. ¿y si la votación es favorable a la implantación? «Entonces, nosotros lo asumiríamos, pero quedaría demostrado el supuesto apoyo masivo al EEES entre los profesores».

Article publicat a Campus (suplement de El Mundo) el 15.04.2009

Pots consultar-lo a: http://www.elmundo.es/suplementos/campus/2009/547/1239746410.html

“La UPV retrasa hasta 2010 la puesta en marcha de los títulos de Bolonia”

Abril 9, 2009 by

La UPV retrasa hasta 2010 la puesta en marcha de los títulos de Bolonia

El Rectorado opta por la oferta existente antes de proponer títulos novedosos

JUNE FERNÁNDEZ – Bilbao – 09/04/2009

La Universidad del País Vasco (UPV) apurará al máximo el plazo para adaptarse al Espacio Europeo de Educación Superior (EEES), conocido como proceso de Bolonia. El Rectorado ha tenido que postergar hasta el curso 2010-2011 la implantación de las nuevas titulaciones de grado que sustituyen a las licenciaturas y diplomaturas. El nuevo rector, Iñaki Goirizelaia, y sus vicerrectoras de Ordenación Académica y Calidad e Innovación Docente, Carmen González Murua e Itziar Alkorta, respectivamente, detallaron ayer a la prensa las razones que aducen para el retraso.

“No hemos querido arriesgarnos a presentar una propuesta antes de tener las garantías legislativas necesarias”, recalcó González Murua. Dos textos fundamentales para el proceso no han sido publicados hasta el pasado mes de febrero: el polémico decreto del Gobierno vasco que fija en 30 el mínimo de nuevos estudiantes para mantener una titulación en castellano (20 si se imparte en euskera) y la orden ministerial que regula las ingenierías. Esta vicerrectora insistió en la complejidad de la UPV, con un centenar de carreras a adaptar, frente a universidades que ya han culminado la reforma, como Deusto y Mondragón. Con todo, se comprometió a que antes de julio próximo todas las propuestas de titulaciones sean aprobadas para que quienes el año que viene se preinscriban en la UPV “encuentren una universidad transformada, sin asignaturas que lleven el asterisco de pendiente”.

La primera fase se ha centrado en adaptar los títulos ya existentes. No habrá por ahora grandes novedades, más allá de licenciaturas de segundo ciclo que se convertirán en grados. Es el caso de los tres nuevos títulos de Empresariales que se impartirán en Sarriko o Bioquímica y Biología Molecular en Ciencia y Tecnología. González Murua defendió la nueva estructura por la que los grados de un área compartirán dos primeros cursos comunes. Este modelo facilitará que los estudiantes “sin una vocación clara” cambien de una titulación a otra. Además, permítirá mantener la mayoría de carreras que no llegan a 30 estudiantes, como las seis que se imparten en la Escuela de Ingeniería de Vitoria.

Pocas facultades, entre ellas Sarriko y Ciencias Sociales, han terminado los deberes. El resto ultima sus propuestas a contrarreloj, con especial ansiedad entre los amenazados por el decreto del Gobierno, como la Facultad de Letras y la Escuela de Náutica. “Estamos ahogados”, reconocen varios decanos, que incluso consideran “optimista” la fecha de julio.

EL PAÍS, 09.04.2009 (Clica aquí per a veure la notícia original)

Huguet confirma els canvis a Recerca

Abril 8, 2009 by

AVUI, 08.04.2009, p.29:

El govern va aprovar ahir el nomenament de Joan Roca i Acín com a director general de Recerca, en substitució de Ramon Moreno, que passarà a dirigir la futura Agència de Centres de Recerca de Catalunya. Joan Roca és doctor en ciències biològiques per la Universitat de Barcelona, farmacòleg preclínic i especialista en cirurgia experimental per la Universitat de Saragossa. Roca ha estat cap del departament de farmacologia preclínica en diferents empreses del sector farmacèutic i cap de transferència de tecnologia en les àrees de biomedicina, química i medi ambient a la Universitat de Barcelona.

D’altra banda, com també va avançar l’AVUI el 3 d’abril, l’executiu va aprovar ahir el nomenament de Jordi Cartanyà i Solé com a nou director del Consell Interdepartamental de Recerca i Innovació Tecnològica (CIRIT), un càrrec que fins ara ocupava Joan Roca i Acín. Jordi Cartanyà és doctor en ciències químiques i actualment era director del programa del Pacte Nacional per a la Recerca i la Innovació.

Aquests nomenaments, així com l’anunci de la creació de les dues agències que coordinaran la recerca científica que es finança des de la Generalitat, confirmen els canvis iniciats pel conseller Josep Huguet amb l’objectiu de potenciar aquesta àrea del departament d’Innovació, Universitats i Empresa. La nova estructura respon, de fet, a un dels vuit reptes marcats pel Pacte Nacional per a la Recerca i la Innovació.

Vídeo de la UPF

Abril 7, 2009 by

La Universitat Pompeu Fabra ha penjat un vídeo on explica “Bolonya en tres minuts“.

És el nostre deure, com a Recull de Premsa, publicar aquesta informació. Ara bé, tenint en compte que aquest vídeo intenta resumir en tres minuts, generalitzant o obviant molta informació, recollida o no, en aquest blog, és pertinent que la contrastem amb altres informacions:

Aquest vídeo i “Bolnoya: Preguintes i respostes”, conforma tota la informació que ha publicat la UPF, com a tal, a “nivell extern” sobre l’EEES.

Des de l’Assemblea d’Estudiants d’Humanitats s’ha manifestat , en diverses ocasions,  la necessitat de publicar informació crítica, veraç i no parcial sobre l’implementació de l’Espai Europeu d’Educació Superior, per així permetre als indivus informar-se i formar una opinió, conditio sine qua non del diàleg, necessari per a dur a terme aquestes reformes.Aquest vídeo no és clar que respongui a aquest criteris (això s’haurà de discutit en assemblea), car no apareix cap veu que posi en dubte la idoneitat d’aquesta reforma, que ens consta que existeix a la universitat, a més de ser un sentiment nombrós dins els membres de l’Assemblea. En aquest sentit ja va aparèixer un document en resposta a “Bolonya: Preguntes i respostes”, anomenat “La veritat sobre el Pla de Bolònia: mercantilització a la Universitat. La UPF menteix i desinforma”. Es va proposar des del Consell d’Estudiants que es contraposessin els dos texts, pero des del rectorat no es va acceptar.

Fins que l’Assemblea no decideixi res, des d’aquest blog intentarem oferir víes per a contrastar la informació, que podeu trobar als següents enllaços.:

ESPECIAL BOLONYA

http://especialbolonya.wordpress.com/avis-urgent/

http://especialbolonya.wordpress.com/2008/11/12/grans-mites-sobre-bolonya/ (allí podeu descarregar el document sencer)

http://especialbolonya.wordpress.com/entendre-que-es-bolonya/

http://especialbolonya.wordpress.com/about/ (aquí teniu tots la documentació, tot i que molta és de la UAB)

Pàgina web de l’Assemblea del Campus Nord (UPC) concretament

http://assembleacampusnord.blogspot.com/search/label/Bolonya

Pàgina web de l‘AEP, concretament

http://www.aep.cat/spip.php?rubrique12

Pàgina web del SEPC, concretament

http://www.sepc.cat/documents.php

A més de molts altre que afegirem -o hem afegit- en aquest blog. (properaemnt ordenarem aquests).

Més Cartes (07.04.2009)

Abril 7, 2009 by

Ampliem el recull de Cartes al Director amb escrits no firmats per estudiants d’Humanitats:

La primera carta és de la Berta Carreras, estudiant de la Universitat Pompeu Fabra en resposta a un article de Iu Forn, publicat a l’AVUI (pàgina 2. Diumenge, 29 de març del 2009).

La segona també és d’un alumne de la UPF, B. Mediano Esquefa,publicada a LA VANGUARDIA (03-IV-2009)

Les últimes dues cartes del recull han sigut publicades a EL PAIS: “Procesiones y Manifestaciones” (publicada el 07-IV-2009). L’altre. “A la Boloñesa” va ser publicat ahir (06-IV-2009). Curiosament cap de les dues apareix al recull de Premsa de la UPF.

Recordeu que podeu ajudar-nos a fer el recull de premsa enviant un correu a poseuhoalblog (arroba) gmail (punt) com [sense espais]. Per facilitar la feina, agrairiem a quina secció ho envieu, en aquest cas PREMSA.A més, aquest blog no es fa ressó només de les coses “publicades oficialment”: podeu enviar els vostres texts (cròniques, opinió, cartes al director, notícies) i els hi buscarem una secció.

Últimament estem centrant-nos molt, car cada dia surten molts articles relacionats, en el tema (o els temes) Bologna, EEES, manifestacions, ocupacions de les universitats, etc. Volem recordar al respecte que aquest blog és -o hauria de ser- un recull de premsa de coses que interessen a l’Assamblea d’Estudiants d’Humanitats, que nvan més enllà de l’aplicació de l’Espai Europeu d’Educació Superior. Per tant, si veieu notícies que creieu que poden ser d’interés per a l’assemblea, si us plau, envieu-les al correu abans mentat.

“La universidad responsable y el proceso de Bolonia”

Abril 7, 2009 by

CINCO DÍAS, 07.04.2009:

En su Misión de la universidad, José Ortega y Gasset nos dejó claro que toda reforma es siempre creación de nuevos usos, los cuales exigen preguntarse antes por y para qué existe, está ahí y tiene que estar la universidad. Una vertiente de la respuesta alude a la necesaria formación de buenos y cultos profesionales, entendiendo como tales aquellos que, además de ser competentes en una actividad, cuentan con una jerarquía de valores en su vida y un conjunto de convicciones acerca de la naturaleza del mundo y la organización de la convivencia ciudadana.

La otra vertiente de la respuesta apela al desarrollo de la ciencia, mediante la generación y difusión de nuevos conocimientos a través de la investigación, eje del esfuerzo de cuantos gustan de abordar lo problemático. Pues bien, en la actualidad, el desafío más urgente parece ser cómo lograr resituarse adecuadamente en ambas vertientes, para que la responsabilidad social de la universidad se articule en beneficio armonioso de sus varios grupos de interés.

Durante los últimos años, la cultura de la búsqueda de resultados inmediatos y el individualismo posesivo han impuesto la figura del profesional como proyecto autocomercializado y sujeto a la denominada teoría del sueño americano: presión psicológica por lograr el éxito económico personal e inmediato, sistemas de retribución generadores de incentivos perversos -donde se gana si las cosas van bien y también si van mal- y un entorno que todo lo justifica con tal de alcanzar ese éxito personal, aunque sea de modo por completo disociado del interés colectivo. Se ha olvidado a Marco Aurelio: ‘Lo que no beneficia al enjambre, tampoco beneficia a la abeja’ (Meditaciones, libro VI, 54). Por eso, hoy, desde la perspectiva de la responsabilidad social, una de las primeras misiones de la universidad estriba en proporcionar una formación capaz de asegurar que toda práctica profesional, sea en uno u otro ámbito, responda al ideal ético hipocrático: un compromiso por actuar siempre en beneficio del ser humano y no perjudicarlo.

Además, convendría tener muy presente que la universidad no ha de preparar sólo para el trabajo profesional en el marco de las empresas, como a veces parecen sugerir algunos discursos actuales. Junto al ejercicio libre de la actividad, existe un pujante tercer sector y sigue habiendo buenos profesionales con vocación hacia el servicio público en la Administración o la cooperación solidaria internacional. Incluso cabe poner en duda que la universidad haya de someter su formación a un único criterio: facilitar enseñanzas que fomenten la empleabilidad en el sistema productivo. ¿No es llevar demasiado lejos la vertiente profesionalizadora de la universidad, amén de una contradicción con sus orígenes o, por ejemplo, con los discursos sobre la universidad abierta a la adquisición de conocimientos en la tercera etapa de la vida? ¿No habrá de hacerse un hueco al mero interés por aprender, a la gratificante adquisición de saberes por sí mismos?

Por esto es ineludible que los poderes públicos y el conjunto de la sociedad presten su apoyo decidido a aquellas actividades universitarias que, a primera vista, no tienen una utilidad inmediata en la esfera económica, pero que aportan un valor social innegable. La aplicación de los criterios de mercado tiene su límite en el mantenimiento, protección y fomento de los bienes públicos o comunes, así como en la promoción del principio de igualdad de oportunidades.

Lo anterior nos lleva al núcleo de algunas de las inquietudes que, en diferentes ámbitos de la sociedad, está generando el modo en que a veces se entiende la adaptación a Bolonia y al Espacio Europeo de Educación Superior. Se desea una mayor vinculación entre la empresa y la universidad, tanto a efectos de la formación como en cuanto a la otra vertiente, la investigación y la transferencia de conocimientos al sector productivo. Es un objetivo razonable que exige articularlo correctamente.

Desde Alternativa Responsable consideramos:

– Que, con más precisión, habría de hablarse del enlace entre la universidad y todo tipo de organizaciones e instituciones sociales, sean privadas o públicas, lucrativas o no. Además, debería comprenderse que esa doble función de la universidad en relación con las empresas requiera una apropiada comprensión de la responsabilidad social que han de mantener tanto la primera como las segundas. Justamente, la adopción por ambas partes del modelo stakeholder o pluralista de organización facilitaría las cosas.

– La empresa puede encontrar en la universidad un socio-partícipe capaz de favorecer su desarrollo a largo plazo y la creación de bienestar de forma equitativa para sus diversos grupos de interés. Ahora bien, también ha de entender que la esencia de la universidad descansa en la búsqueda desinteresada de la verdad, con la consiguiente libertad académica y de investigación e independencia científica. Ser libre para poder llegar a la verdad en favor de toda la sociedad. El dicho de que quien paga, elige la canción expone el riesgo que se corre en algunos casos. De ahí el reconocimiento de la autonomía de las universidades en el artículo 27.10 de la Constitución española. Esa libertad exige protección institucional y recursos financieros suficientes, aportados en su caso por los poderes públicos, en especial en las universidades de ellos dependientes. Esto adquiere singular importancia en los campos de las humanidades y de las ciencias sociales, áreas con menor atractivo para aplicar criterios de mercado o donde mayor riesgo existe de influencia indebida en el contenido y orientación del conocimiento creado.

– La universidad ha de reforzar el compromiso efectivo con sus diversos grupos de interés, así como la rendición de cuentas ante las comunidades locales y el conjunto de la sociedad. Ese compromiso es más fácil de conseguir por cuanto las propias normas que regulan el gobierno de las universidades prevén ya un sistema de participación tanto interna como externa en la adopción de decisiones. Un sistema de gobierno participativo que ha de tener presente la búsqueda de la eficiencia económica y social, eludiendo la defensa de posibles intereses corporativos por encima del interés general.

A decir verdad, pocas entidades e instituciones públicas o privadas están hoy sujetas a procedimientos de evaluación objetiva y externa tan numerosos y complejos como las universidades. Éstos afectan a sus titulaciones, servicios administrativos, profesorado, etcétera. El reto de futuro es diseñar mejores indicadores para reflejar los resultados sociales y medioambientales de las universidades, más allá de los ejes cuantificables o económicos de su actividad.

– La universidad ha de aplicar criterios de responsabilidad social a su propia gestión interna y a su labor formativa e investigadora, incorporando en los planes de estudios aspectos relativos a la ética y la responsabilidad social y ambiental, sin olvidarse de promover y lograr la efectiva vigencia del principio de igualdad de oportunidades en el acceso a la enseñanza superior y favoreciendo la inclusión educativa de colectivos con especiales necesidades.

– Finalmente, para avanzar en su responsabilidad social, la universidad ha de contar con el sólido apoyo del conjunto de la sociedad, compenetrándose con el pueblo y viviendo con él. El futuro de la universidad depende más del aire público en que flota que del aire académico dentro de sus muros.

Alternativa responsable. El grupo está integrado por:

Ramón Jáuregui, Juan José Almagro, Marta de la Cuesta, Javier Garilleti, Marcos González, Jordi Jaumá, José Ángel Moreno, José Miguel Rodríguez e Isabel Roser (www.alternativaresponsable.org)